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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Las Ermitas

¿SON EREMITORIOS?

EL EREMITISMO EN LAS ÉPOCAS VISIGODA Y ALTOMEDIEVAL
A TRAVÉS DE LAS FUENTES LEONESAS (Isabel Corullón)

El eremitismo se desarrolló en la Península, a lo largo de los siglos IV y V, como forma básica del monacato primitivo, anterior a la aparición del cenobitismo. Pero éste no significó el fin del eremitismo, que en la época visigoda estaba muy arraigado en el Centro y el Norte peninsulares, en las áreas menos romanizadas, con una vida urbana muy pobre, en una sociedad que mantenía numerosos arcaísmos de origen indígena. Allí se desarrollaría como forma básica de monacato, desde el momento mismo de la cristianización, que se llevó a cabo tardíamente. Había un acentuado contraste de estas regiones respecto a las restantes, donde predominaría el monacato cenobítico, y la organización diocesana tenía una sólida implantación.

En la forma en que se desarrolló en la Península, el eremitismo, a pesar de lo que su nombre indica, representaría sólo un aislamiento parcial respecto a la sociedad. Los eremitas solían instalarse en la cercanía de aldeas o villas rústicas. Esto no les permitiría más que una soledad relativa, pero a la vez daba lugar al desempeño de funciones de otro carácter. En ocasiones se formaban grupos de dos o tres de estos monjes, fundados en el mutuo acuerdo o en la autoridad espiritual de uno de ellos, pudiéndose romper esta sociedad en cualquier momento.

En cuanto a la posición del eremitismo respecto al mundo exterior, hay que destacar primeramente su desvinculación con el orden material de la época, caracterizado por la expansión progresiva de las grandes propiedades, y la extensión de las relaciones de dependencia, pues el eremita vivía de limosnas y no se hallaba sometido a ningún dominio. En ésto se relacionaba con movimientos de protesta social, que se habían desarrollado en los últimos siglos del Imperio. El eremitismo representaba una interpretación drástica de los principios contenidos en el Evangelio, de lo cual se deribaba su componente rigorista y antijerárquico, frente al orden temporal de la Iglesia y al sólido aparato de gobierno, de estructura monárquica de que se había dotado, establecido a través de las relaciones de dependencia. Algo parecido cabe decir respecto a los monasterios, y al dominio y la jurisdicción abaciales.

El eremita, por su relación con los grupos de población rural, desarrollaba unas funciones que tendrían mucho que ver con la cura de almas. Su acción se llevaría a cabo en áreas poco controladas por la autoridad diocesana, y una de sus facetas sería la cristianización, a través de su establecimiento en antiguos santuarios paganos. En éstos y en otros casos, los eremitas servirían de puente entre el Cristianismo y un paganismo rural profundamente arraigado. En aquel ambiente, en el cual las manifestaciones ascéticas despertaban gran admiración y respeto, el anacoreta constituiría la autoridad religiosa a nivel local, de tipo carismático, con clara superioridad respecto a los presbíteros, y al margen de la organización diocesana. Los fieles de aquellas aldeas se acogerían a su autoridad espiritual, correspondiendo con limosnas, integradas normalmente por bienes inmuebles. Asi ocurrió con Valerio y Juan respecto a los fieles de Castro Pedroso. La naturaleza de estas funciones llevadas a cabo por los eremitas, cuando eran conocidas por el obispo, solían traer como consecuencia su ordenación presbiterial.

El hecho de que los eremitas desempeñaran sus funciones religiosas al margen de la jurisdicción episcopal o abacial correspondientes, teniendo plena libertad de movimientos, provocó la reacción de las autoridades eclesiásticas que, dada la transcendencia del fenómeno, acordaron drásticas medidas para combatirlo en el segundo cuarto del siglo VII. Se pretendió acabar con el eremitismo en sus peculiares características, aceptándolo sólo como una forma de vida ascética practicada bajo la jurisdicción de un abad. Pero el eco de estas disposiciones no debió ser importante.

Con el derrumbamiento de las estructuras de la Iglesia visigoda tras la invasión musulmana, en el Norte de la Península en los reinos cristianos que fueron surgiendo, la posición de las autoridades eclesiásticas respecto al eremitismo fue diferente, siendo esta una forma usual de vida monástica, que gozaba de gran prestigio. En esta época perduró el eremitismo propiamente dicho, a la vez que se aprecia el desarrollo del monacato de lauras, siendo éste el origen de muchos de los grandes monasterios medievales. Respecto al cambio de actitud de las autoridades eclesiásticas, hay que señalar que el eremitismo ya no era una forma de vida al margen de las estructuras económicas dominantes pues, como resultado del mayor desarrollo alcanzado por el feudalismo, que fue penetrando en las arcaicas estructuras sociales y económicas existentes en aquella sociedad, los eremitorios serian dotados con bienes inmuebles, a partir de diversas iniciativas.

Por una parte, los eremitorios se integrarían en las comunidades de aldea. Este sería el fin de un proceso ininterrumpido iniciado en la época visigoda, al participar los eremitas en los bienes inmuebles integrantes del patrimonio de la comunidad de aldea respectiva, por haber sido objeto de dotación sus oratorios por parte de aquellos fieles, que querían asi asegurarse sus servicios. De esta forma, los eremitorios se relacionarían con el fenómeno de las iglesias-monasterios propios. El proceso descrito se percibe en los documentos de los siglos X-XI, cuando las comunidades de aldea se estaban desintegrando, y sus eremitorios-iglesias propios eran absorbidos por los grandes monasterios.

En otras ocasiones, por influencia de los obispos, los eremitorios eran dotados con una serie de bienes inmuebles que los convertirían en el centro de un dominio feudal. En ambos casos se refleja la importancia que tenían los eremitorios en la organización eclesiástica, al igual que ocurría con el resto de los monasterios de aquella época. Esto sucedía a nivel de las comunidades cristianas de las aldeas, y también en un ámbito territorial más amplio. En este sentido hay que valorar la intervención de los obispos, siempre intentando fortalecer la base económica de los grandes núcleos eremíticos, para convertirlos en el eje de la organización eclesiástica de la zona, como ya vimos a través de Fruminio de León. Aquellos eremitorios pasaron a detentar el tus parroquial, incorporando a su dominio los eremitorios-iglesias propias de las aldeas, que de esta forma, aunque indirectamente, quedaban sometidas a la autoridad episcopal, ya que antes habrían funcionado en buena parte al margen de su influencia.











































































Fotos: En un radio de tres o cuatro kilométros existen alrededor de ocho de estos "refugios", utilizados en su mayoría como apriscos de ganado. Todos están excavados sobre piedra arenisca, y tanto en su interior como el exterior existen, grabadas sobre la piedra, diferentes tipos de "cruces", como se puede apreciar en las imágenes.










El artículo ha sido tomado de:  http://eldesvandemislibros.blogspot.com/2010/04/son-eremitorios.html

martes, 11 de octubre de 2011

Devoción y tradición de la Virgen de la Zarza en Brihuega y Balconete (Guadalajara)

Virgen de la Zarza de Brihuega:
                                                 Imagen de Ntra. Sra. de la Zarza

A principios del siglo XVIII se construyó en el lado norte de la iglesia de San Juan (fundada en el siglo XII) de Brihuega (Guadalajara), una capilla conocida por la capilla de Durón, ya que fue el músico briocense Sebastián Durón quién la sufragó, tal y como se leía sobre el arco del altar : “Hiçose capilla y adorno a deboción de Don Sebastián Durón”, y encima “Año 1717”.


Era de planta cuadrada, con cúpula y pechinas, en cuyo interior había un retablo churrigueresco donde se veneraba a la Virgen de la Zarza a la que el maestro Durón tenía gran veneración.


La imagen, posiblemente del siglo XV, era de madera pintada y representaba una virgen de piel morena, con una túnica adornada con varias H y fores de lis.


Como dato curioso, en esta capilla existía también un óleo, de algo más de metro y medio de alto por poco mas de un metro de ancho, de escuela sevillana que representaba a San Antonio de Padua teniendo en sus brazos al Niño Jesús, ante el cual había un hombre en actitud orante que, según la tradición del pueblo, era el propio maestro Durón.

Don Sebastián Durón nació en Brihuega el 19 de abril de 1660 y fue bautizado como su hermano en la parroquia de San Juan, donde durante años permaneció su retrato junto al arco de entrada de la capilla de la Virgen de la Zarza edificada a su costa. Huérfano a los 8 años, fue Alonso Xuarez, maestro de capilla de la catedral de Cuenca, quién se encargó de su formación, lo mismo que de la de su hermano Diego.

En la vida de Durón hubo momentos económicamente difíciles que tuvieron algo que ver con el dinero que el músico debió pagar para probar su pureza de sangre. Es muy pro­bable, según aseguran los estu­diosos, que el briocense tuviera ascendientes judíos y eso le obligara, teniendo por delante una carrera brillante en la Corte y en la Iglesia, a elaborar e incluso falsificar un expediente que demostrara que era caste­llano viejo.
Sin embargo, como bien indica Villa Rojo, no se puede decir que Sebastián Durón pasase por momentos muy dra­máticos en lo relativo al dinero. "Si accedemos al inventario de sus bienes podemos com­probar que su fortuna perso­nal fue más que suficiente para fundar y dotar una capilla en Brihuega, que lleva su nombre, y para dejar mucho dinero a los pobres, y satisfacer las necesidades económicas de sus hermanas y criado”, algo que estaba al alcance de muy pocos. En su testamento, fechado el 6 de febrero de 1715 y enviado en forma de carta a su amigo Francisco de Luzio, nombra heredera universal de sus bienes a la Virgen de la Zar­za, de su villa natal de Brihuega.



Información recogida de la web: http://gentesdebrihuega.wordpress.com/ asociación para el fomento de la cultura en Brihuega  su comarca y de http://www.aache.com/alcarrians/duron.htm
    
                               
                                       Balconete: 

En Balconete (Guadalajara) hay una asociación de Mujeres con el nombre: Virgen de la Zarza.

Balconete está situado a 18 Kms. de Brihuega en un altozano y a media ladera tiene un bonito entorno paisajístico.



De su privilegio de Villa queda aún el recuerdo en su picota gótica. Es de destacar su iglesia parroquial de comienzos del siglo XVII. El retablo mayor es obra plateresca con cuatro cuerpos y cinco calles con remate superior, enmarcado de columnas y frisos y conteniendo 17 extraordinarias pinturas sobre tabla.


Las Fiestas patronales se celebran en Septiembre en honor del Santísimo Cristo de la Agonía. Del 8 al 13 de Septiembre.





domingo, 9 de octubre de 2011

Nuestra Señora la Virgen de la Zarza, patrona de Lagunaseca y otros lugares de interés.



Son muchos los pueblos en los que las circunstancias locales han llevado a poner un sobrenombre o advocación mariana fuera de lo corriente a la Madre de Dios. Cuando digo corriente, me refiero al Rosario, el Carmen, el Socorro, etc… En Lagunaseca, se venera a Santa María bajo la advocación de “la Zarza”. Pues se dice, que fue aparecida sobre una zarza, en concreto, un rosal silvestre (Rosa Canina) en el lugar donde fue edificada a posteriori una ermita en su nombre, ermita que no debió ver entrar el siglo XX, pues la gente mayor de Lagunaseca sólo ha conocido poco más de un muro que formaba parte del perímetro del templo mariano. Actualmente se le sigue llamando al paraje: “la ermita de la Virgen”, y se encuentra allí una pequeña construcción reciente que recuerda, más o menos, lo que significa aquel lugar. Su fiesta es el día 8 de septiembre.


Cerca de aquí, y sin salirnos de la Serranía, en la comarca de la Sierra Baja, en la localidad de Cañete (que fue en  su tiempo cabeza de marquesado), también celebran a Nuestra Señora bajo el mismo título, tiene su propia ermita, junto a la muralla del castillo. La imagen Virgen de la Zarza de Cañete es una pequeña talla románica, adaptada en el siglo XVII para ser vestida, que dicen que trajo Alfonso VIII en su caballo, aparece también en la Cantiga  162 de Santa María, de Alfonso X, “El Sabio”, que responde al culto de Santa María y a su imagen.  Los cañeteros también celebran a la Virgen de la Zarza el día 8 de septiembre.
No son los únicos lugares donde se venera a la madre de Dios con esta advocación. Nos trasladamos hoy a la localidad turolense de Aliaga, en la comarca del Maestrazgo. Descubrimos allí una ermita, o más bien santuario, recientemente restaurado y, digno de ver.  Dedicado a Nuestra Señora de la Zarza, con camping, área de pic-nic, junto al río y cerca, un castillo medieval que perteneció a la Orden de los Sanjuanistas. El santuario de Ntra. Sra. de la Zarza es un templo barroco de soberbias proporciones donde destaca la fachada con sus dos pequeñas torres y la decoración esgrafiada del interior.


Dicen que la Virgen se le apareció a un agricultor en el lugar donde hoy se levanta el Santuario de la Zarza y le rogó que avisase a los de Aliaga para que allí edificasen una iglesia. La villa resolvió traer la Santa Imagen a su Iglesia Parroquial, mas al día siguiente la Imagen no se encontraba allí sino que había regresado al lugar de la aparición. Al comendador de Aliaga le pareció que aquello lo debía haber hecho alguien y volvió a llevar la Imagen a la Iglesia. La Imagen volvió, de nuevo, al zarzal donde fue encontrada, y los de Aliaga decidieron levantar un Santuario en su honor en ese mismo lugar. También la celebran el día 8 de septiembre, La cofradía de esta ermita colabora económicamente para que el día 8 se septiembre sea una fiesta religiosa de primera. Al mediodía tiene lugar una solemne misa baturra, después un vino de honor y a continuación el manto de la Virgen desfila acompañado de una banda por todas las calles y se acerca a todos los hogares del pueblo.


La información referente al pueblo de Aliaga ha sido tomada del blog maestrazgomágico.blogspot.com

martes, 13 de septiembre de 2011

viernes, 9 de septiembre de 2011

Fotos del Artesonado del presbiterio, recientemente restaurado.








Los trabajos de restauración comenzaron el 25 de abril de 2011 y finalizaron el 15 de agosto del mismo año. Lo más costoso del trabajo fue la limpieza. Más adelante, en otra entrada se informará sobre el proceso de restauración.


El acto de inauguración de tan anhelado proyecto tuvo lugar el 8 de septiembre de 2011, Solemnidad de nuestra Señora de la Zarza, patrona de Lagunaseca. En el marco de la Eucaristía del día de la fiesta se hizo una bendición sobre el pueblo dando gracias a Dios. A dicha celebración acudió un gran número de fieles (más de un centenar), a pesar de que ya nos habíamos desplazado del auge vacacional de las fechas estivales. También asistieron ocho sacerdotes, seis de ellos habían estado al cargo de la parroquia, otro era natural del pueblo y otro era el párroco. Contamos también con la presencia de la diputada provincial de Cultura y Turismo, María del Rosal Martínez. Excusaron su asistencia: D. José María Yanguas Sanz, obispo de Cuenca, y D. Franciasco Javier Morales Hervás, director General de Cultura, de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Fue un día grande en Lagunaseca.